Culto a la Madre e Hijo – Parte I

Era de esperar que luego de que el pueblo de Babilonia fuese disperso a través de la tierra, llevaran consigo éstas costumbres. Y el culto a la madre e hijo no era la excepción. De ésta manera podemos entender porqué las naciones en tiempos antiguos realizaba este culto a la madre y al hijo, aún mucho antes del nacimiento de Cristo. En las muchas naciones en las que se realizaba éste culto, tan sólo eran los nombres que cambiaban, a causa de la distinción del lenguaje. Sin embargo, la historia central era la misma.

Origen de la Iglesia Católica

La Iglesia Católica afirma ser la única y verdadera iglesia la cual fue fundada por Cristo encomendada al apóstol Pedro a quién se le dio la misión de la difusión de la misma junto con los demás apóstoles. La cabeza de la Iglesia Católica es el obispo de Roma, considerado el sucesor de Pedro. Quien a su vez, según la tradición católica, fue el primer papa. Sin embargo, en éste artículo veremos cuál fue el verdadero origen de la Iglesia Católica y cuál fue el fin de su constitución.

De Cristo a la Falsa Doctrina – Parte I

El verdadero evangelio comienza a partir de éste hijo de Dios que vivió entre los hombres, murió y resucitó de entre los muertos al tercer día.

Posteriormente los doce apóstoles (personas que fueron instruidas directamente por Cristo), desarrollaron la iglesia y es ahí donde surge el verdadero cristianismo. Grandes hechos y maravillas se hacían como confirmación de Dios a su palabra. La verdadera cristiandad estaba ungida por el Espíritu Santo y barría con la idolatría y el paganismo como el fuego en la pradera.

Se decía que los cristianos de éste tiempo, dieron vuelta al mundo de arriba hacia abajo. Así de poderoso era su mensaje y su espíritu.

Babilonia la gran Ciudad

La ciudad se mantuvo en todo su esplendor como capital de la tercera potencia mundial hasta el año 539 a.C. de acuerdo al calendario gregoriano. Cuando cayó ante las fuerzas invasoras medopersas bajo el mando de Ciro el Grande. A partir de ése año, Babilonia fue decayendo y su gloria se desvaneció. En dos ocasiones se reveló contra el emperador Darío I Histaspes, y en la segunda de ella fue demolida. La ciudad restaurada parcialmente se reveló contra Jerjes I y fue saqueada.

En tiempo cristianos primitivos aún existía, que a sazón contaba con una colonia de judíos, por lo cual el apóstol Pedro decidió visitarla, como lo declara en una de sus cartas: (I Pedro 5:13) «La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y marcos mi hijo, os saludan». Las inscripciones encontradas en la ciudad muestran que el templo de Bel subsistía en el año 75 d.C.  No obstante, se cree que la ciudad había dejado de existir para el siglo IV d.C. Se había convertido nada más que en «montones de piedras» como lo declara Jeremías 51:37, «Y será Babilonia montones de ruinas, morada de chacales, espanto y burla, sin morador.»