La Iglesia Católica afirma ser la única y verdadera iglesia la cual fue fundada por Cristo encomendada al apóstol Pedro a quién se le dio la misión de la difusión de la misma junto con los demás apóstoles. La cabeza de la Iglesia Católica es el obispo de Roma, considerado el sucesor de Pedro. Quien a su vez, según la tradición católica, fue el primer papa. Sin embargo, en éste artículo veremos cuál fue el verdadero origen de la Iglesia Católica y cuál fue el fin de su constitución.

Antes de adentrarnos en éste artículo sobre el origen de la Iglesia Católica, cabe aclarar que el objetivo de ésta página es dar a conocer el verdadero cristianismo que fue instituido por Cristo. Sin tintes religiosos ni etiquetas de iglesias. No es nuestra intención tratar de ridiculizar a nadie con cuyas creencias no estamos de acuerdo. Por el contrario, tenemos la certeza de que toda persona con una fe genuina (sin importar su afiliación religiosa) estará dispuesta a regresar a la Biblia y a la fe que una vez fue dada a los santos. Abandonando así doctrinas babilónicas.

El Emperador Romano

Como mencionamos en la primera parte del artículo De Cristo a la Falsa Doctrina, una vez que el paganismo babilónico se viera frente a frente con el cristianismo, las cosas darían un giro distinto.

Luego de grandes persecuciones a los cristianos y al ver que las mismas persecuciones no parecían cesar la proclamación del evangelio,  Constantino el emperador romano luego de haberse «convertido» al cristianismo, legalizó éste mismo  en el año 313 a través del edicto de Milán.

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En el año 325 Constantino buscó unificar el cristianismo, con la esperanza de que éste fuera un medio para restablecer el imperio romano que para éste tiempo se estaba debilitando.

Si bien, todo ésto parecía favorecer al cristianismo. En realidad, era todo lo contrario. Constantino no sólo se negó adoptar de lleno la fe cristiana, sino que continuó con sus prácticas paganas.

La Iglesia Católica

Aquí es donde nace la Iglesia Católica, la primera iglesia oficial y universal como lo demanda su mismo nombre. Sin embargo, el lector podrá preguntarse cuál es el problema con todo ésto.

Lo sucedido es que, tan alarmante como pueda parecer, el paganismo babilónico fue mezclado con el cristianismo en ésta nueva iglesia que Constantino declaraba como oficial. El emperador romano al ver que no todo el mundo adoptaba la fe de la iglesia oficial, comenzó a promover la «cristianización» de creencias y prácticas paganas de cada una de las regiones a las que se pensaba conquistar con ésta nueva religión.

Prueba de ésto, dedicaremos los siguientes artículos a explicar cada una de éstas prácticas y creencias paganas que poco a poco empezaron a formar parte de la galería del catolicismo.

Si tienes alguna duda o comentario no dudes en escribirlos a continuación.

 

 


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